En el siguiente ensayo se proponen una serie de actuaciones y de premisas desde las cuáles trabajar y acercarnos a una sociedad lo más pacífica y noviolenta posible, desde la acción individual hasta la comunitaria y/o colectiva.
En primer lugar dejaremos claro el significado de violencia, entendiéndola en un sentido extenso, se trata del uso sistemático de deshumanización del otro. Además, la violencia tiene la característica de deshumanizar a su vez a la persona que la ejerce.
Como ejemplo importante de expresión de violencia a lo largo de la historia, cabe destacar el siglo XX como posiblemente el más sangriento (holocausto nazi, dos Guerras Mundiales, genocidios…)
Desde el aprendizaje y la puesta en práctica de ciertos conceptos, tales como la democracia, el pacifismo, los Métodos Alternativos de Solución de Conflictos (MASC), etc., se plantearán diferentes métodos noviolentos con el fin de definir un camino a seguir en la vida diaria, de cara al autoperfeccionamiento personal, y como consecuencia, para la mejora social y mundial (de la acción local, a la global).
La democracia nos ofrece la posibilidad de una amplia participación ciudadana (ciertas libertades sociales, económicas y culturales, derecho al voto político, relativa igualdad de oportunidades…), sin embargo se decide en base a lo que opine la mayoría y cuenta con limitaciones para algunos usuarios, rasgos que no se identifican directamente con el movimiento de Noviolencia, pues éste siempre busca el consenso y la acción. Por tanto, no sería un concepto a rechazar, sino más bien a complementar y a mejorar.
Los Métodos Alternativos de Resolución de Conflictos son muy útiles a la hora de intentar solucionar un conflicto surgido por, o derivado en violencia física, verbal, psicológica, emocional.
La mediación, la negociación, el arbitraje, la conciliación, son algunos de estos instrumentos que nos ayudan a encontrar resultados pacíficos y que, al mismo tiempo, fortalecen las habilidades sociales y otras capacidades como la empatía y la cooperación de las personas que los ponen en práctica.
Por oto lado, el pacifismo es el conjunto de doctrinas encaminadas a mantener la paz entre las gentes y las naciones. Lógicamente se opone a la guerra y a todas las formas de violencia.
La paz puede ser negativa (ausencia de violencia directa) o puede ser positiva (situación social donde se satisfacen todas las necesidades humanas básicas, se entiende que también las del medio ambiente, hasta donde es socialmente posible). En ésta última paz positiva los conflictos se gestionan de forma noviolenta.
La paz positiva o paz perfecta se considera un horizonte normativo, algo que en principio no alcanzaremos, pero que es nuestro fin.
La Noviolencia es la acción, un medio o herramienta a seguir para conseguir acercarnos cada vez más a nuestra meta final desde las sociedades imperfectas en las que convivimos.
Abriremos, pues, nuestros horizontes socioculturales y mentales (yo diría que muchas personas de hoy en día sufrimos a menudo de mente hermética) para sumergirnos en otras culturas y en otros espacios cargados de importantes filosofías noviolentas.
Gandhi, por ejemplo, está considerado como uno de los principales representantes e impulsores del pacifismo moderno. Su historia empieza en la India, donde el hinduismo comenzaba a quedarse un poco obsoleto, ya que básicamente sólo se obedecían los dictados de los sacerdotes hinduistas o ministros de culto hindú.
Fue entonces cuando la filosofía de Buda (persona hinduista cuyo nombre real era Siddhartha Gautama) alcanzó mayor protagonismo con su propuesta sobre la liberación de los deseos y la renuncia del yo para comprender que somos materia orgánica pasajera.
A partir de este momento la tendencia religiosa del Budismo inicia su expansión, pasando por países como China o Corea, hasta llegar a Japón, donde dicha filosofía derivará en el Zen.
Como individuo ilustre del Zen encontramos a Bruce Lee, quien decía que nuestros límites no nos vienen dados, sino que nos limitamos a nosotros mismos antes de intentarlo. Nada es imposible, según él, sólo son fases que vamos alcanzando y superando.
Dentro de la filosofía zen, la manera de enseñar se sustenta en la autonomía, pues el alumno/a debe aprender por sí sólo, sin que el profesor le imponga sus conocimientos ni sus métodos en ningún momento. Este método consigue un óptimo desarrollo personal y social, permitiendo a las personas expresarse a través de sus potencialidades y de su propio estilo de trabajo (Jeet Kune Do).
Para finalizar esta introducción teórica sobre el tema que nos atañe en el ensayo, se describen a continuación los dos primeros principios de la Noviolencia según Gandhi, así como algunos otros métodos conocidos de la materia.
Ahimsa, es el primero de ellos y viene a decir que no se debe hacer daño a ningún ser vivo, de esta manera te identificas con el resto. También es uno de los principios del hinduismo. Conlleva actitudes y comportamientos como la empatía y la compasión.
Satyagraha fue el nombre que dieron los gandhianos al segundo principio y significa búsqueda de la verdad. Es el método de la Ahimsa y su objetivo es lograr un cambio, pretendiendo convencer al oponente, con tiempo, paciencia y habilidades sociales pacíficas. Satya es la verdad, concepto relativo a veces, ya que por un lado Gandhi decía que dios era la verdad, aunque también por otro lado se considera verídico todo aquello que tiene coherencia (una premisa importante para la vida terrenal).
Por otro lado, según los Métodos de Acción Noviolenta de Gene Sharp podemos emplear una serie de opciones tales como presiones públicas y privadas noviolentas, declaraciones de intenciones, comunicaciones en forma de rótulos gigantes aéreos o terrestres, gestiones colectivas como simulacros de premios o reconocimientos ridiculizantes, actos públicos simbólicos como desnudos de protesta, homenajes en cementerios, asambleas de apoyo y foros de información, el silencio total, el boicot y las huelgas, la desobediencia social, el refugio, negarse a consumir ciertos productos o servicios, retiro de depósitos bancarios, embargos comerciales a nivel internacional, escritos y discursos promoviendo la resistencia, ocupación de espacios por ejemplo haciendo sentadas como signo de oposición, no-cooperación con políticas injustas o ilegítimas, invasiones y obstrucciones noviolentas (generalmente temporales), intervención social con objeto de establecer nuevos modelos de comportamiento social (podría ser haciendo teatro callejero o practicando el tortuguismo: tipo clientes haciendo sus compras lo más lento posible), intervenciones económicas como el “dumping” (vender una mercancía a bajo precio) o las compras monopólicas, esto es, acaparar lo que el adversario necesita, y finalmente, entre otras muchas, actuaciones políticas tales como la sobrecarga de sistemas administrativos, la publicación de la identidad de agentes secretos o el establecimiento de una doble soberanía y de gobiernos paralelos.
Como hemos ido viendo en toda esta introducción, existen ya bastantes experiencias sobre la práctica de la Noviolencia, además de todas aquellas formas que se nos ocurran de acuerdo a sus principios y a la situación concreta a la que queramos hacer frente. Esto es, actuar, participar, formar parte, expresar el descontento o la controversia frente a la injusticia determinada.
Me parece especialmente interesante la manera de vivir que propone el budismo, basada en el respeto a cualquier ente viviente, así como la metodología para el proceso de enseñanza – aprendizaje planteada por el zen, ya que considero que la solución a muchos de los problemas que encontramos en la actualidad reside en la actitud y en la educación de algunos individuos, incluso yo diría, de una minoría.
Ser una persona noviolenta implica muchos detalles, desde un uso adecuado y cuidado del lenguaje, pasando por el autocontrol de ciertos impulsos (a fin de evitar resultados negativos y de no salirse de la filosofía que llevamos), hasta la consideración y conocimiento de todas las expresiones culturales, artísticas, políticas, sociales, jurídicas y legales que afecten para la consecución de objetivos y acciones noviolentas.
Vivimos en un mundo cargado de conflictos de múltiple calibre, donde normalmente los más cotidianos y sencillos se solucionan pacíficamente, pero también donde los conflictos de mayor alcance (en ámbitos como el comercio o las relaciones internacionales), desgraciadamente, no se resuelven como bien podrían, sino que están fuertemente maltratados y mal gestionados a conciencia.
Todos y todas conocemos este tipo de realidades mundiales que son así por cuestiones de intereses individualistas, clasistas, egoístas, etc., y es precisamente en este terreno donde encontramos algunos de los principales resultados esperados de la acción noviolenta, es decir, que desaparezcan la desigualdad sociocultural, los fraudes fiscales y políticos, los privilegios jurídicos y sociales ridículos y fuera de lugar, en definitiva, todo lo que no respete los derechos humanos de todas las personas del mundo.
Curioseando en los enlaces de la bibliografía utilizada para este trabajo, encuentro la definición de vida sencilla. Hace referencia a una forma de vida no agresiva en su más amplio sentido y me resulta importante señalarla.
La simplicidad voluntaria o vida simple es un estilo de vida que las personas pueden seguir por varias razones como la espiritualidad, la salud, el ecologismo, etc. Otros pueden seguir dicha simplicidad en su vida por razones de justicia social, rechazo al consumismo o porque es la forma de vivir que más felicidad les aporta.
Algunas personas pueden enfatizar un rechazo a los valores occidentales en general, mientras otros escogen vivir de forma más sencilla por razones de prioridad individual, o por un sentido de economía personal y colectiva dentro de un estilo de vida enmarcado en el anticonsumismo.
Aunque el ascetismo (búsqueda de la perfección espiritual) puede parecerse a la simplicidad voluntaria, no todos los practicantes de ésta última son ascéticos.
Como propuestas y propósitos personales para tal complejidad, se me ocurren, por el momento, ampliar conocimientos sobre la Noviolencia, concepto con el que me siento realmente identificada aunque reconozco su grado de dificultad llevado a la práctica, así como viajar, para conocer de primera mano, a las zonas donde nacieron o se desarrollan filosofías y formas de vida pacíficas y noviolentas.
Termino recordando las veces en las que mi madre me dice que no debo vivir creyendo en la utopía… y sonrío pensando que estoy casi segura de que lo que deseo es posible, simplemente es una cuestión de voluntad, de ser coherente y constante.
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